El próximo 8 de agosto, de 15 a 17 hs, KEL Belgrano será sede de un nuevo encuentro de Silent Book Club Buenos Aires, una propuesta que reúne a lectores de todas las edades alrededor de una idea tan simple como atractiva: compartir tiempo de lectura en silencio.
No hay libros obligatorios, no hay análisis literarios ni lecturas asignadas. Cada participante lleva el libro que está leyendo, busca un lugar cómodo y dedica una hora a leer en compañía de otros lectores. Después, quien lo desea puede quedarse a conversar, intercambiar recomendaciones o simplemente disfrutar del momento.
La propuesta se presenta a sí misma como “un club de lectura para gente introvertida”, aunque en realidad atrae a perfiles muy diversos. Su éxito parece estar relacionado con algo que muchas personas buscan hoy: encontrar un espacio para desconectarse de las pantallas, recuperar la concentración y volver a disfrutar de la lectura sin interrupciones.
La historia comenzó en 2012, cuando dos amigas estadounidenses, Guinevere de la Mare y Laura Gluhanich, decidieron crear una alternativa a los clubes de lectura tradicionales.
Les gustaba leer y compartir esa experiencia con otros, pero sentían que muchas veces los clubes terminaban pareciéndose más a una obligación que a un placer: había que terminar el libro asignado, seguir el ritmo del grupo y prepararse para discutir la lectura.
Su solución fue sencilla. Organizaron un encuentro en un bar de vinos de San Francisco donde cada persona llevaría su propio libro. Durante una hora todos leerían en silencio y, al finalizar, quienes quisieran podrían conversar.
Lo que comenzó como una experiencia informal creció rápidamente hasta transformarse en una red internacional con cientos de comunidades activas en distintos países.
En Argentina, el capítulo más consolidado es el de Silent Book Club Buenos Aires, cuyo primer encuentro se realizó el 27 de diciembre de 2023.
La iniciativa es gestionada de manera comunitaria por lectores independientes que prefieren mantener el foco en la experiencia compartida y en los libros antes que en sus organizadores.
Su crecimiento coincidió con un momento en el que muchas personas comenzaron a buscar espacios para reducir el tiempo frente a las pantallas y recuperar hábitos de lectura más sostenidos.
Los encuentros suelen durar alrededor de dos horas. La primera parte está destinada a la llegada de los participantes; luego se realiza una hora de lectura silenciosa y, al finalizar, se abre un espacio opcional para conversar y compartir recomendaciones.
Lo que comenzó en pequeñas cafeterías de la ciudad fue creciendo hasta llegar a librerías, centros culturales y museos. Hoy convoca regularmente a decenas —y en ocasiones cientos— de lectores en distintos puntos de Buenos Aires.
En Córdoba, el Silent Book Club comenzó a reunirse en julio de 2024, con una dinámica que combina lectura silenciosa y momentos de intercambio. La propuesta se organiza en torno a encuentros abiertos donde los participantes comparten un espacio de lectura libre, sin lecturas obligatorias ni consignas previas.
En Mar del Plata, el capítulo local se lanzó en 2025 de la mano de Virginia Morales, traductora, profesora de inglés y promotora de la lectura en comunidad. Morales también coordina desde hace años iniciativas como #leemosjuntasmdp y #almalectoramdp. Allí, el primer encuentro está previsto para el 9 de agosto, con una propuesta clara: cada lector lleva su libro, lee una hora en silencio y luego, si lo desea, comparte la experiencia con otros participantes. “Sin presión, sin consignas, solo el placer de leer juntos”, resume su espíritu.
En Mendoza, el Silent Book Club se sumó al mapa hace poco más de un año gracias a Clarisa Bal, quien impulsó la creación de una comunidad que crece de manera sostenida desde su primer encuentro en abril de 2024. Allí, los encuentros mensuales reúnen a decenas de lectores en cafés, librerías, bibliotecas y espacios culturales, con el mismo principio: leer en silencio, en compañía.
El crecimiento del Silent Book Club en distintas partes del mundo parece responder a una necesidad contemporánea muy concreta: recuperar la atención sostenida y la experiencia de lectura sin interrupciones, pero sin resignar el valor de lo colectivo.
En tiempos de hiperconexión, estos encuentros proponen una idea distinta de comunidad: no basada en la conversación constante, sino en la presencia compartida. Leer en silencio, juntos, se convierte así en una forma de encuentro tan simple como potente.
El próximo 8 de agosto, de 15 a 17 hs, quienes quieran vivir esa experiencia podrán hacerlo en KEL Belgrano, que abrirá sus puertas para recibir a esta comunidad de lectores que demuestra que, a veces, el silencio también puede ser una forma de encuentro.