Teacher´s Corner Blog

Margaret Atwood y las historias que vuelven a contarse

Escrito por Redacción | Aug 31, 2026, 4:30:15 PM

Durante siglos, La Odisea nos contó la historia de Odiseo, sus viajes y su regreso a Ítaca. También nos habló de Penélope, la esposa que esperaba su regreso, y de las doce criadas que fueron ejecutadas cuando finalmente volvió. Sus muertes aparecen en el relato de Homero como parte de la resolución de la historia. ¿Qué pasaría si pudiéramos escuchar ahora la voz de esas mujeres?

Esa es una de las preguntas que Margaret Atwood retoma en The Penelopiad, publicada en 2005. La novela parte de uno de los relatos más conocidos de la literatura occidental y decide contarlo desde otro lugar. Penélope habla desde el más allá y revisa su propia historia, mientras las doce criadas aparecen para contar también su versión de los acontecimientos.

Las criadas ocupan un lugar especialmente interesante en la novela. No solamente aparecen como personajes secundarios que ahora tienen algo que decir. Funcionan como un coro que interrumpe, comenta y cuestiona el relato de Penélope a través de canciones, poemas y escenas satíricas. Su presencia introduce otras perspectivas y pone en discusión aquello que durante siglos parecía establecido.

Una historia conocida desde otro lugar

La propuesta de Atwood invita a volver sobre historias que creemos conocer y preguntarnos qué sucede cuando cambia el punto de vista. ¿Qué descubriríamos si pudiéramos escuchar al personaje que apenas aparece? ¿Cómo cambiaría un relato si quien tuvo menos poder pudiera contar su propia versión?

Estas preguntas también aparecen en otra de las obras más conocidas de Atwood, The Handmaid's Tale. Aunque se trata de una novela distópica ambientada en un futuro imaginado, vuelve a aparecer una preocupación similar: mujeres cuyas vidas están determinadas por un sistema de poder y cuya voz intenta ser controlada. En Gilead, las criadas son reducidas a su capacidad reproductiva y pierden incluso sus nombres. En The Penelopiad, las jóvenes esclavas del palacio también son utilizadas por quienes tienen poder sobre ellas y terminan siendo castigadas por circunstancias que escapan a su control.

Las dos novelas pertenecen a mundos literarios completamente diferentes, pero permiten reconocer una preocupación que atraviesa la escritura de Atwood. Las estructuras de poder pueden cambiar de forma, mientras algunas preguntas permanecen. ¿Quién decide sobre el cuerpo de otra persona? ¿Quién tiene derecho a contar lo sucedido? ¿Qué lugar ocupan quienes quedan fuera del relato oficial?

Volver a mirar los clásicos

Uno de los aspectos más interesantes de The Penelopiad es su diálogo con un texto anterior. La novela no reemplaza la historia de La Odisea, sino que propone otra mirada sobre algunos de sus acontecimientos y personajes. La literatura también funciona así. Una historia puede ser retomada, cuestionada, transformada y contada nuevamente desde otra perspectiva. Una misma situación puede adquirir significados diferentes dependiendo de quién la narra, qué información conocemos y qué voces decidimos escuchar.

Los clásicos pueden convertirse, de esta manera, en puntos de partida para pensar cómo se construyen los relatos que recibimos. Esa reflexión puede extenderse mucho más allá de la literatura. Vivimos rodeados de historias en los libros, las noticias, las redes sociales, las películas, los discursos políticos, los documentales y también en las conversaciones cotidianas. Cada una está construida desde algún lugar y ofrece una determinada perspectiva.

Reconocerlo forma parte del pensamiento crítico. Frente a cualquier historia, podemos preguntarnos quién la cuenta, qué información incluye, qué información queda afuera, qué voces aparecen representadas y cuáles no tienen espacio para hablar. También podemos buscar otras versiones, contrastarlas y descubrir qué cambia cuando incorporamos una perspectiva diferente.

Para quienes enseñamos, esta mirada resulta especialmente valiosa. Ayudar a los alumnos a reconocer diferentes perspectivas, contrastar fuentes, escuchar voces diversas y detectar posibles sesgos forma parte de enseñarles a construir sus propias interpretaciones.

La literatura puede abrir esa puerta de una manera especialmente poderosa. Una historia que creíamos conocer puede cambiar cuando aparece otra voz. Aprender a buscar esas otras voces también puede ayudarnos a mirar de otra manera las historias que nos llegan todos los días.