Un chico abre un libro “solo para mirar”. Otro se sienta en el piso a hojear una historia que jamás habría buscado por su cuenta. Alguien se ríe leyendo una contratapa. Otro vuelve por segunda vez a la misma mesa, como quien intenta disimular un interés que ya lo atrapó.
Y entonces el espacio de todos los días deja de ser el mismo. El aula, la biblioteca, el SUM o un pasillo del colegio se transforman por un rato en otra cosa. En un lugar de descubrimiento, de pausa, de curiosidad. Los libros salen del estante y empiezan a circular de mano en mano. Se tocan, se abren, se hojean. Y eso, que parece simple, no lo es tanto. Porque hay algo profundamente distinto en encontrarse con un libro sin obligación, sin consigna y sin apuro. Encontrarlo casi por accidente. Como nos pasa a veces con las personas.
Ese compañero nuevo que invitamos a jugar un viernes por cortesía, con el que no imaginábamos tener demasiado en común. Ese amigo inesperado que llegó casi de casualidad y terminó ocupando un lugar importante en nuestra historia. Con los libros también sucede algo parecido. A veces, el que más nos transforma no es el que fuimos a buscar, sino el que apareció ahí, abierto sobre una mesa, esperándonos.
Así transcurren nuestros Book Festivals. Quizás por eso tienen algo difícil de explicar. No son solamente una feria de libros. Son una invitación a habitar la escuela de otra manera. A convertir por unas horas un espacio conocido en un lugar distinto, más abierto al asombro y al encuentro.
Hay colegios que organizan lecturas compartidas, otros preparan actividades alrededor de un cuento o trabajan proyectos especiales para recibir la feria. También están quienes aprovechan para pedir material sobre un tema puntual y construir recorridos lectores pensados especialmente para sus alumnos. Y están, claro, esos momentos igual de valiosos en los que simplemente alguien encuentra un libro que no sabía que necesitaba.
Este año ya hicimos 12 Book Festivals con libros en inglés y en castellano y sentimos que todavía quedan muchísimos más por hacer. Porque seguimos creyendo en algo muy simple: muchas veces el vínculo con la lectura empieza antes de leer. Empieza en esa tapa colorida que llama la atención, en la textura que se percibe al abrir el libro, en el aroma y el sonido de las hojas al pasar. Y siempre, en la posibilidad de elegir y descubrir.
Te invitamos a contactarse para pensar juntos su próximo Book Festival y crear un encuentro con los libros pensado especialmente para su comunidad educativa.
Descargá la Propuesta de Book Festivals y conocé los detalles.